jueves, 29 de julio de 2021

LA ESCAPADA


Esta curiosa obra de Rafael Canogar es un ejemplo de la búsqueda de experimentación formal y el tratamiento de distintos materiales promovido por algunos artistas españoles durante la segunda mitad del siglo XX. Se trata de un cuadro de tela de 166 x 224 cm coloreado sobriamente con pintura sintética, al que se ha añadido una figura saliente, moldeada con poliéster y fibra de vidrio. Existen varias versiones de esta obra de 1971, una en el Museo de Medellín y otra en el Centro Andaluz de Arte Moderno de Sevilla, que es la que yo he visto personalmente.

El toledano Canogar fue uno de los fundadores del grupo El Paso, junto con Antonio Saura, Manolo Millares, Luis Feito y otros pintores informalistas. Sin embargo, a partir de 1963 abandonó esta corriente y derivó primero hacia el realismo y luego hacia la abstracción, desarrollando un lenguaje muy personal. Su participación en bienales de arte y exposiciones internacionales le permitió una mayor amplitud de miras, que se refleja en su producción de finales de la década de 1960 y principios de 1970, en las que denuncia la falta de libertades de la dictadura de Franco.

La escapada es una obra plenamente insertada en este contexto. Mediante una composición verdaderamente audaz, representa la huida de unos manifestantes durante una protesta en la calle. Las figuras humanas recortadas sobre un fondo neutro enfatizan la soledad de los personajes, que parecen clamar en medio de un desierto. Las fuerzas de orden público que les persiguen no se distinguen, como si fueran un enemigo invisible que les acecha en cualquier momento, hasta que salta la chispa de la revolución. Los colores negros y grises subrayan la angustia por la situación política del país. El aspecto desdibujado, casi etéreo de las siluetas pintadas, contrasta diametralmente con la escultura sobresaliente en primer término, que se sale del plano del cuadro. Este añadido matérico incrementa la sensación de realismo y el nivel de expresividad, de tal forma que la carrera de los personajes se dirige y casi toca al espectador, integrándole en la manifestación.

Aunque la obra, como decíamos, está relacionada con las convulsiones políticas del último Franquismo, el grado de abstracción con que está representada permite transferirla a otras situaciones similares de lucha contra la opresión. Así, la figura que avanza hacia nosotros nos interpela directamente y hace cuestionarnos nuestra posición ante los conflictos sociales, económicos y culturales de nuestro tiempo. ¿Huimos? ¿Nos enfrentamos? ¿Nos dejamos arrastrar? ¿O esquivamos el problema?


miércoles, 28 de julio de 2021

LAS CÉLEBRES ÓRDENES DE LA NOCHE

Entre las obras más impresionantes de la colección permanente del Museo Guggenheim de Bilbao se encuentra este cuadro descomunal de 514 x 503 cm, con un título tan sugestivo como misterioso. Fue realizada en 1997 por el pintor alemán Anselm Kiefer, con una compleja técnica de superposición de múltiples capas de pintura acrílica y emulsión sobre lienzo, que genera un acabado grumoso y fragmentado. En otras obras, este artista ha llegado a introducir elementos extraños como plomo, alambre, paja, arena, yeso, barro, etc. que otorgan a sus cuadros una impresión cercana al collage.

Kiefer nació unos meses antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Este contexto histórico, marcado por la miseria de la Posguerra y la división política de la Guerra Fría, se manifiesta de manera evidente en el moderado cromatismo de su pintura. Entre los temas que trata son frecuentes paisajes inmensos y evocadores, interiores arquitectónicos vacíos y algunas referencias tanto a la mitología germana como al Nazismo. Su objetivo es reflexionar abiertamente y sin tabúes sobre las relaciones existentes entre la historia, la mitología, la literatura, la identidad y la arquitectura alemanas.

En la década de 1980 se trasladó al sur de Francia y empezó a interesarse por temas más filosóficos y espirituales, reflexionando sobre la posición del hombre en el cosmos. Para ello se inspiró en fuentes muy variadas, de carácter esotérico, como por ejemplo la cábala, la alquimia y algunos mitos antiguos. De esta forma, fue introduciendo en sus obras la figura humana, en repetidas ocasiones tumbada en el suelo como si estuviera muerta. Una referencia crucial son los tratados del filósofo ocultista del siglo XVII Robert Fludd, que postulaba que cada planta del mundo tenía su equivalencia en una estrella del firmamento y, por consiguiente, existía una conexión entre la realidad microcósmica de la tierra la macrocósmica del universo.

Las célebres órdenes de la noche es en realidad un autorretrato en el que se representa a sí mismo en la más completa soledad, yaciendo sobre un suelo reseco y resquebrajado bajo un inmenso cielo tachonado de estrellas. La bóveda  nocturna es un reino divino y misterioso que nos recuerda nuestros orígenes y nuestro destino. Según sus propias palabras, «La espiritualidad consiste en conectar con un conocimiento más antiguo e intentar descubrir una continuidad en las razones por las que buscamos el cielo. El cielo es una idea, una parte de [...] un conocimiento antiguo».

MÁS INFORMACIÓN:

https://www.guggenheim-bilbao.eus/la-coleccion/obras/las-celebres-ordenes-de-la-noche 

viernes, 2 de abril de 2021

PARLAMENTO DE MONOS


Este icónico cuadro de Banksy, que estos meses puede admirarse en una retrospectiva sobre el artista urbano en Madrid, fue realizado en el año 2009. Se trata de un óleo sobre lienzo de 2,5 m por 4,2 m, que lo hace muy diferente de otras técnicas como el grafiti o el estarcido, más habituales en su producción. De hecho, es considerado el salto definitivo de la calle a la galería en la trayectoria de Banksy. El cuadro fue adquirido por un coleccionista privado y en 2019 subastado en Sotheby’s por 9,9 millones de libras. Así se convirtió con cierta polémica, y a pesar de la persistente imagen antisistema cultivada por el propio artista, en una pieza de mercado igual que cualquier otra obra de arte moderno. 
Originalmente titulada Question Time, y posteriormente Devolved Parliament, en español se la conoce como El Parlamento de los Monos, porque representa una sesión de debate en la Cámara de los Comunes de Londres. La broma es que los políticos han sido sustituidos por chimpancés y, en lugar de intercambiar ideas, se disponen a arrojarse plátanos los unos a los otros. Aunque la asamblea parece transcurrir con cierta compostura, las poses agazapadas de los chimpancés y el juego de miradas entrecruzadas genera una elevada tensión en el ambiente. 
Por supuesto, se trata de una cruel sátira política que tiene su razón en un hecho concreto, pero que puede extrapolarse a todas las democracias. El hecho fue un escándalo motivado por la falta de transparencia de las actividades económicas desarrolladas por los diputados del parlamento británico. Lamentablemente, esta situación es bastante habitual en la mayoría de los países del mundo, en los que no resulta fácil aceptar la relación de gastos y de ganancias de los políticos, que disfrutan de escaso control sobre sus salarios, dietas, sobresueldos, beneficios y mordidas. Como consecuencia, el grado de satisfacción hacia la clase política y el correcto funcionamiento de las democracias es cada vez menor entre la población. 
El cuadro es heredero de otra obra de arte urbano con monos, rotulada por el mismo artista Reír ahora, pero un día estaremos al mando. También puede relacionarse con una historia de Franz Kafka que se titula Informe para una Academia, en la que un mono expone ante un comité de científicos su deseo de integrarse en la comunidad humana. La obra de Kafka ahonda en los criterios esgrimidos para la asimilación étnica y social, de tal forma que el mono es ridiculizado. En esta ocasión, Banksy transforma en monos a todos los representantes elegidos de la asamblea nacional, ridiculizándolos y haciendo válido el dicho popular de que no nos merecemos a quienes nos gobiernan. Viendo el elevado grado de mediocridad generalizada de la clase política actual, y las lamentables escenas que se repiten cada día en el congreso, parece que se trata de un diagnóstico terriblemente acertado.

Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.